sábado, 13 de septiembre de 2008

"Las Guardianas" / críticas /notas

Vínculos enfermizos de enorme teatralidad

Por Alejandro Cruz | LA NACION

"Las guardianas" , de Hernán Costa. Con María Elena Mobi, Verónica Cosse y Hernán Costa. Diseño sonoro: Sergio Klanter. Puesta en escena: Sergio Klanter y Silvia Goldstein. Dirección de Silvia Goldstein. Los domingos, a las 19, en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960.

Todo es bastante extraño... Madre e hijo se recuperan de un trasplante que sella aún más un vínculo enfermizo. Ambos cuentan con una acompañante terapéutica que supuestamente los cuida. Claro que, en realidad, los tres requieren de cuidados, los tres están convalecientes, los tres desvarían y hasta los tres son peligrosos.

Eso sí: la cosa entre ellos se regulariza un poco cuando desde el cuarto que habitan pispean lo que ocurre en un baño público de hombres que está enfrente, un baño que, según dice la enfermera, es un "rincón de acción íntima y consensuada". La verdad es que ese personaje se las trae. Tanto, que ante un comentario del hijo, se pregunta: "¿No tendrá la cuadratura con alguno de los transpersonales?".

De alguna forma, los tres personajes de "Las guardianas", la obra de Hernán Costa, constituyen una unidad marcada por un vínculo desbocado entre madre e hijo. Y para contenerlos está ella, una enfermera-médica lunática. Entre los silencios de esos diálogos cruzados, las miradas y la tensión latente se instala una teatralidad de enorme riqueza que incluye situaciones disparatadas, de un sórdido humor negro y una tensión latente.

Para sostener los distintos climas, los tres personajes/actores trabajan cuerdas distintas y finamente complementarias, uno de los aspectos más inquietantes de este espectáculo que se ofrece en El Camarín de las Musas. Tanto Hernán Costa como Verónica Cosse y María Elena Mobi (excelente ella) le aportan a sus criaturas el tono exacto.

"Las guardianas" es, básicamente, un proyecto a cargo de gente "tapada". La dirección es de Silvia Goldstein, creadora de pocos antecedentes teatrales (pues su fuerte son las artes plásticas, algo que se nota en la manera como con pocas líneas dibujó el espacio escénico). El autor, Hernán Costa, también tiene pocos antecedentes (su único trabajo como dramaturgo había sido "Fani dei"). Sin embargo, tanto el texto como la puesta son muy sólidos y convincentes, y convierten el espectáculo en una excelente propuesta para los domingos a la noche.

Página/12
ESPECTACULOS › PREMIO DEL FONDO NACIONAL

Guardianas enlazadas

l mito cuenta que Cronos devoró a sus hijos para evitar que alguno de ellos pudiera destronarlo. Desde tiempos inmemoriales, los conflictos de sangre, especialmente si de padre-hijo se trata, han dado tema a los dramaturgos, aun hasta hoy, en donde la actualización de la tragedia basada en el drama familiar es rescatada y premiada en concursos que fomentan la novedad y lo inédito, si de escritura escénica se trata. La ganadora del Primer Premio del Concurso de Obras de Teatro del Fondo Nacional de las Artes fue Las guardianas, de Hernán Costa, una pieza que profundiza en la angustiosa relación de una madre con su hijo, atados a un mismo suero, símbolo del cordón umbilical que aún no ha sido cortado.
“El tema de la sangre me interesa especialmente”, explica Costa, quien desde chico se obsesiona por el tópico, tras haber recibido al nacer una transfusión por una incompatibilidad de factores. “En este caso el personaje recibe un lavaje de sangre tras haberle donado un riñón a su madre. Esto va en contra de lo natural porque, teóricamente, los padres dan la vida a los hijos y acá es a la inversa. Es la madre que se fagocita al hijo, un mero apéndice de esa mujer.” Nuevamente, la escena mítica en la que el progenitor se devora a su descendencia, porque no puede tolerar el desprendimiento de aquello que sale de su propio cuerpo.
Y, en este caso, ese hijo sometido es interpretado por el propio Costa, discípulo de Julio Chávez, Pompeyo Audivert y Daniel Veronese, quien revela que “los diálogos del personaje principal, que empezó siendo una hija y terminó siendo reemplazado por ‘el hijo’, tenían muchas cosas mías; había una ideología y una psicología más masculina en ellos”.
Sin embargo, no fue su experiencia personal sino un cuadro de Matisse el disparador que llevó a Costa a zambullirse en la escritura. A partir de un ejercicio propuesto por el profesor y autor Mauricio Kartun en el taller Dramaturgia en banda, Costa imaginó a una madre y a un hijo convalecientes encerrados en una habitación, bajo el cuidado de una doctora que observa a través de la ventana los rituales sexuales que se suceden en el interior del baño de una estación ubicada en la vereda opuesta. Como resultado del taller, del cual participaron varios autores seleccionados, Las guardianas fue incluida en una publicación que lleva el mismo nombre del curso, editada por el INT. La obra puede verse todos los domingos a las 19 en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960).